Adolfo Meisel Roca, gerente del Banco de la República en Cartagena, y un historiador económico destacado de la Región Caribe, dialogó con EL HERALDO sobre su último libro, donde hace una serie de ensayos sobre las razones por la cual la Costa Caribe perdió el siglo XX.
En esta conversación Meisel Roca asegura que la corrupción no fue el factor que determinó el atraso de la región el siglo pasado y afirma que todo se debió a una serie de decisiones que privilegiaron al centro del país por el auge de las exportaciones de café, las cuales disminuyeron las de la Costa.
Para Meisel Roca la clave para no volver a perder otro siglo está en la voluntad política de los dirigentes costeños en todas las esferas, quienes a su juicio, deberían invertir la mayoría de recursos que le llegará a la Costa, en los próximos 10 años, en educación. Prefirió no hablar de política y de candidaturas.
¿El libro quedó tal y como lo imaginó?
Quedé muy satisfecho. Me gustó todo, incluso con la foto de la portada que la escogí yo y que corresponde a los trabajadores de la zona bananera del siglo pasado en plena labor y no como siempre se recuerda, que es la masacre. Todos son ensayos que hice, pulí y documenté con mucho rigor.
¿Le tocó viajar mucho para hacer el libro?
Sí. Hay muchas fuentes diversas, entre ellas las del Archivo de Sevilla (España), varios ensayos cuentan con fuentes del Archivo General de La Nación, y de muchas bibliotecas, entre ellas la Universitaria de Estados Unidos. El proceso de la información fue dispendioso.
¿Cuál es el ensayo que más le gusta del libro?
El que más me satisface es uno que demuestra algo que yo intuía, pero que no tenía la evidencia en su momento y por eso que se llama suerte, logré demostrar. Un amigo me decía que la suerte se le aparece al que trabaja y dentro del proceso de recolección de información me encontré que la Fábrica de Tejidos Obregón de Barranquilla, que fue la más importante de Colombia en las décadas del 10, 20 y comienzos de los 30, no quebró, como decían los historiadores del centro del país, porque los costeños no tenían vocación empresarial.
¿Cómo logró desvirtuar estas aseveraciones?
Dentro del proceso de investigación me encontré que existía un diario de un ingeniero catalán que trabajaba en Tejidos Obregón. Ese era un diario raro, pues no contaba cosas personales sino que relataba lo que pasaba en la fábrica cada día en aspectos laborales y técnicos. Los historiadores decían que la fábrica se estancó porque desde comienzo de los 20 no había comprado maquinaria y el diario dice todo lo contrario porque sus directivos pasaban comprando casi que a diario, pues siempre querían tener la máquina nueva que salía al mercado.
¿Cómo logró toparse con esa agenda?
Por un amigo economista que conoció en una conferencia en España a un historiador económico, quien le dijo que su abuelo había vivido en Barranquilla, Colombia y que había escrito un diario. Me puse en la tarea, conseguí la agenda que estaba en catalán y me tocó conseguir un traductor en Valencia. Lo contacté por Internet, lo contraté y puede leer todo el diario.
¿Por qué perdió la Costa el siglo XX?
Por el impacto en la economía colombiana del café, el cual fue positivo para el país, para el Eje Cafetero, pero parcialmente negativo para la Costa Caribe.
¿Cuáles fueron las cuatro causas de esta pérdida?
En el ensayo menciono cuatro causas fundamentales. La primera es el fracaso del sector exportador debido al auge del café, el cual llevó a que desaparecieran las exportaciones en el Caribe. La segunda es una reconfiguración de las comunicaciones del país, la cual le dio prioridad a construir carreteras y ferrocarriles para que se comunicara el interior, especialmente en los 20. En los 30 la red de carreteras también fue para el interior del país y con eso, se deja usar el transporte fluvial. En el año 50, gracias a una misión del Banco Mundial, el país abrió los ojos y se dio cuenta que los principales puertos del país no estaban comunicados con las principales ciudades del interior. Otra de las causas es la especialización de la Costa en ganadería, la cual exportaba, pero sólo hacia el interior del país. Y el último factor, es la mayor tasa de crecimiento de la población a lo largo del siglo XX, ya que crecimos más que el resto del país y eso puso presión sobre los recursos.
¿Qué factores persisten hoy?
Tenemos baja dotación de infraestructura. No tenemos las carreteras que debemos tener, las ciudades no tienen las coberturas de alcantarillado necesarias, no tiene una buena calidad de servicios públicos. Pero tenemos baja cobertura en educación, en términos relativos, y problemas serios de calidad. En la prueba Saber e Icfes, estamos mal. Y todo se debe a la poca inversión de los gobiernos en direccionar los recursos a educación. Muchos colegios tiene hasta pico y placa para que todos puedan estudiar.
Llama la atención que la corrupción no sea un factor determinante del atraso…
Porque realmente el Estado y la burocracia se crecieron luego de la constitución de 1991, cuando se crearon una serie de entidades y ministerios que antes no había. Antes de eso, los alcaldes y gobernadores lo único que tenían era una camioneta y el conductor, hoy tienen sofisticados esquemas de seguridad y demás privilegios que antes no. El gran error que persiste es no tener la voluntad de enfocar los recursos hacia donde deben ir para generar desarrollo y bienestar para todos, es decir la educación.
¿Por qué no está de acuerdo con un tren de alta velocidad entre Cartagena, Barranquilla y Santa Marta?
Porque con lo que vale hacerlo hacemos todos los colegios que le hacen falta a la Costa, pagamos a todos los maestros y nos sobre dinero. Un tren como estos no es rentable ni dejaría mayores ganancias, pues para que sea beneficioso se tendrían que transportar por año más de un millón 300 mil personas a un costo cercano de 300 mil pesos por persona.
¿Cómo enderezar el camino en la Costa?
Invirtiendo donde se debe invertir, es decir, en educación ante todo. No es posible que todavía tengamos 700 mil analfabetas en la región, siendo esto tan fácil y barato de superar. En colegio no solo aprenden, ahí mismo se puede reforzar la alimentación del niño, crearle disciplina, tener recreación, deportes, participación comunitario y convertirlo en un buen ciudadano.
¿Quedó satisfecho con el fondo de compensación?
Sí, satisfecho, son unos 20 billones de pesos que tendrá la Costa en los próximos 10 años para cambiar el panorama.
Por Elvis Martínez Bermúdez
Comentarios