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América Latina: Lo popular está de moda

‘Popular’ es la palabra más usada en política, comunicación y cultura, el concepto que reivindica revoluciones y nuevos modos de gobernar, el relato en el que todos quieren estar.

Por Omar Rincón

Lamentablemente, ‘popular’ sólo es una palabra, un concepto, un relato que se usa y del que se abusa, mas no se respeta. América Latina es un continente presidido por gobernantes muy populares, o sea, con un alto índice de favorabilidad y amor público de encuestas: Bachelet, en Chile; Lula, en Brasil; Uribe, en Colombia, y Kirchner en Argentina terminaron sus mandatos siendo muy populares. Tan populares que los llamaron populistas, y tan populistas que decían ser el pueblo, gobernar, pensar y sentir como el pueblo. En la misma línea de ser el pueblo están Correa, de Ecuador; Chávez, de Venezuela; Cristina Fernández, de Argentina; Mujica, de Uruguay; Lugo, de Paraguay; Evo Morales, de Bolivia, y Funes, de El Salvador… ¡EL PUEBLO AL PODER! Y retóricamente es verdad.
Y es que de verdad, los gobernantes de nuestra América son “como el pueblo”: un negro, un indígena, un migrante, varias mujeres, dos ex-guerrilleros, un sindicalista, un campesino, un militar, un cura, un periodista. Nos gobierna “gente como uno”, los gobernantes visten como el pueblo, dejan la corbata, pierden el glamur Miami y se colorean en versión popular. Presidentes que hablan como el pueblo, llenos de refranes, sin mucha retórica democrática, pero con aplicaciones del saber de la gente que está hecho de metáforas futboleras, agrícolas y musicales. Gobernantes tan machistas como el pueblo: machos sin mujeres o mujeres sin hombres; presidentes que dicen defender a los pobres frente a los ricos porque su misión es salvar la patria, la dignidad, la historia de los de abajo. ¡Todo muy bien! ¡Todo muy efectivo!
Presidentes que gobiernan desde los modos de ser del pueblo y se comunican como el pueblo: y son muy, pero muy populares, pero además crean comunicación POPULAR. Y ahí surge el problema, porque los que hacen la comunicación conciben LO POPULAR como lo contrario, lo opuesto a lo masivo comercial. O sea, que lo popular es lo otro a la telenovela, lo sentimental, lo expresivo, lo sensacionalista, lo otro a las músicas de la gente, como el vallenato, la cumbia, lo tropical, el ranchenato. O sea, POPULAR es un ‘llamado’ retórico e ideológico que sirve para gobernar, mas no para comunicar.
Así la gente, los del común, vuelve a ser ‘reivindicada’ en la política, pero negada en la comunicación; y más que negada, despreciada: sus gustos, estéticas y referentes no sirven, es más son perversos. Entonces, se aplica un proyecto ilustrado y educador del pueblo, o sea, ese pueblo que nos sirve para gobernar, no nos sirve para comunicar y hay que educarlo en nuestro buen gusto ilustrado y revolucionario.
Y ahí muere toda posibilidad de transformación: le dejamos al mercado, a los privados, a los medios comerciales el pueblo, su gusto popular, sus modos de sentir, soñar y nombrar. Por eso, la televisión, la radio, la prensa ‘revolucionaria y popular’ es hecha por ’ilustrados y revolucionarios’ que nombran al pueblo, pero lo odian.
Por ende, la comunicación ‘llamada popular’ no pega, ni llega, ni interpela a la gente.
Y no basta con tener medios para ‘comunicar’ lo popular, por ello Cuba no ha podido, después 60 años de revolución, matar la emocionalidad melodramática; cada vez que llega una telenovela, triunfa. Venezuela cerró Radio Caracas Televisión y acabó con el pacto sentimental que la telenovela tenía con los venezolanos, y su reemplazo, el ‘cultural’ canal Tves, no lo ve nadie; Argentina ha creado muchos canales en nombre de lo popular: uno muy bueno cultural, Canal Encuentro, otro mejor, infantil, Canal PakaPaka, pero, por ahora, lo único popular que ha retomado es “el fútbol para todos”.
No basta con tener medios, si no se cuentan desde los sentires, saberes, narrativas y gustos de la gente. Obviamente, para llevarlos a otra parte, y no sólo para conformarlos como lo hacen los medios del mercado y el ‘rating’, sino para convertirlos en sujetos de comunicación.
Luego, no basta con sostener que hacemos comunicación popular, si lo popular es sólo lo opuesto al comercio, al mercado, a lo privado. Lo popular, por ahora, en la comunicación, es mejor interpelado, narrado, contado y reivindicado desde lo comercial. ¡He ahí nuestro fracaso de transformación social! Y no es asunto de dinero, sino de modos de narrar y de comprender de qué está hecho lo popular, los gustos y sentires de la gente.

*Omar Rincón es periodista de las actualidades leves y las mediáticas del poder, y profesor asociado Universidad de los Andes, Colombia.

Tomado de: RADIO NEDERLAND

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