Edouard Glissant esperó 70 largos años para conocer Cartagena. Desde los 10 años, uno sus grandes sueños era ver con sus propios ojos la ciudad de los baluartes y castillos de la que hablaban los libros que leía y en los que se contaban historias de asaltos de los barcos piratas.
Glissant es uno de los grandes pensadores del Gran Caribe, poeta, novelista y filósofo, de la talla de los premios Nobel de Literatura que ha dado la región.
Demoró diez días para llegar desde Francia y después desde su Martinica natal hasta este puerto colonial del Caribe continental. Viajó en barcos, trenes y aviones para aterrizar en Cartagena, donde fue la figura del coloquio internacional ‘Caribe: archipiélago de influencias’, que se realizó entre el pasado lunes y jueves, en el que participaron intelectuales de Trinidad, Costa Rica y República Dominicana, y que se realizó gracias a la cooperación francesa. “Cartagena es amorosa”, dice este poeta que ha estudiado el Caribe prolíficamente. La ciudad le recuerda a su Martinica del alma. Para Glissant los pueblos del Caribe tienen una misma cultura, una misma esencia, pero una gran dificultad para unirse.
“Se necesita que las culturas hispánicas, inglesas y francesas se pongan de acuerdo, porque hoy hay choques culturales, de lengua. Sin embargo, creo que el fondo de las culturas del Caribe es el mismo: bailamos de la misma manera, comemos de la misma manera, tenemos el mismo sentido del tiempo y de lo que sucedió antes. Una misma historia social, la esclavitud, la emancipación de los negros y eso debemos aprovecharlo”.
El pensador de Martinica, ganador del premio Renaudot, que fue director de la publicación Correo, de la Unesco; y profesor de la Universidad de Nueva York, dice que los ciudadanos del Caribe nos destacamos porque “tenemos una visión de compartir el mundo”, que nos diferencia del resto de la Humanidad.
Considera que el mar Caribe es en parte responsable de ello. Es un mar abierto que da el sentimiento del compartir. “No es como el mar Mediterráneo, que es un mar que concentra la diversidad, un mar interior.
Las grandes religiones monoteístas nacieron alrededor del Mediterráneo.
Nosotros somos seres abiertos al mundo”, agrega.
‘EL CARIBE LE HA DADO MUCHO AL MUNDO’ El embajador de Francia en Colombia, Jean Michel Marlaud, tiene lazos familiares muy fuertes con el Gran Caribe. Su esposa es de Martinica. De hecho, este encuentro de académicos de la región no se hubiera celebrado sin el apoyo del Ministerio fracés de Asuntos Exteriores y Europeos. “El Caribe es un ejemplo impactante, lleno de historias de las ex colonias británicas, de Haití, Santo Domingo; los departamentos franceses. Pero al mismo tiempo, si uno va a un departamento francés ultramarino o a Cartagena, o a Trinidad, ve de manera clara que estamos en un mundo muy entero, completo, que tiene su universo, su imaginario, que no está encerrado en sí mismo, sino abierto, que ha dado mucho al resto del mundo como los Premios Nobel de Literatura”, dice
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Otros
- Fecha de publicación
- 21 de junio de 2008
- Autor
- VICENTE ARCIERI G. CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
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