La tendencia de la política actual en América Latina nos muestra un hecho histórico muy diciente y contradictorio de lo pregonado por muchos académicos al final del siglo pasado, el final de las ideologías (léase ideologías de izquierda), cuyo mayor exponente fue Francis Fukuyama con 'El fin de la historia'. Fukuyama nos ofreció una visión según la cual la derrota política de la URSS y del marxismo-leninismo que inspiraba a esta, significaba que el liberalismo democrático se había convertido en el único sistema político capaz de legitimar las estructuras políticas y económicas. Es decir, según él no había lugar para las soñadas alternativas de otros tiempos y nos disponíamos a entrar en una etapa de apacible estabilidad ideológica y social[1] nada más alejado de nuestra realidad continental, si bien es cierto el marxismo-leninismo sufrió una derrota en el mundo y hoy en América Latina esas ideas ya no se encuentran en cada esquina, también es cierto que hoy en la región el liberalismo democrático y la ola aperturista ya no imperan. Aquí en América se está gestando una alternativa política a partir de la concientización y movilización de grandes masas como final y reproche de la lucha armada, deslegitimada en todo el continente, así también, como consecuencia del desastre social de aquellas políticas en nuestros países. No ha habido un fin de la historia y un triunfo total del capitalismo.
Podemos decir que estamos en una nueva etapa de la historia en nuestro continente, una etapa Post-lucha armada, post-procesos de entrega de las armas, post-neoliberalismo, caracterizada por un crecimiento de ideas y partidos políticos de transición hacia un modelo político más sostenible, contrario al predominante hasta ahora: capitalismo rapaz, neoliberalismo insensible, autoritarismo sordo y arrodillado.
Así, el pueblo ha llegado a un despertar de la conciencia política, no solo, se está tomando el poder quitándoselo de las manos a quienes lo han ostentado por mucho tiempo: es decir, devolviéndole el significado a la palabra democracia, sino que también, ha deslegitimado la lucha armada.
Hay gobiernos alternativos en varios Estados latinoamericanos, que reeditan lo antes dicho, y aunque estos procesos pueden tener errores de todo tipo, no se les puede quitar el ribete de procesos alternativos de gobierno diferentes a los que imperaron antes, además de su espíritu social. Un giro drástico de la historia, ¿quizás retomando el camino que un día se quiso tomar por medio de las armas? que no llego a feliz término y que malogro varias generaciones valiosas de jóvenes latinoamericanos.
Hoy por hoy, podemos mencionar dentro de esta tendencia a Brasil, Argentina, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Uruguay, Chile, Paraguay y posiblemente a El Salvador si el nuevo presidente Mauricio Funes y su partido el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), logran consolidar y llevar a cabo un gobierno diferente a los del sector derechista que gobernó durante cuatro lustros. Dentro de este grupo de países no se puede mencionar a Nicaragua, ni a Cuba, el primero porque el gobierno de Daniel Ortega no es un proceso propiamente Sandinista, se dice que tiene coaliciones con partidos tradicionales y además es de estirpe populista “Se comenta, que desde su asunción como presidente de Nicaragua, el 10 de enero de 2007, no se produjo ningún cambio constitucional, ni una sola reforma del sistema político. Tampoco han existido demasiados cambios sociales y económicos” “…Últimamente el presidente Ortega ha tenido serios conflictos con el poeta Ernesto Cardenal, aspecto que no fue muy bien visto no solo por los intelectuales nicaragüenses, sino por escritores de prestigio internacional de otros países que manifestaron sus protestas contra el presidente Ortega”[2] y como si fuera poco acerca del gobierno nicaragüense ha dicho José Saramago que “la administra una justicia que se dejó corromper por los rencores y las envidias del poder”[3] y más específicamente que “Una vez más una revolución ha sido traicionada desde dentro”[4]. El segundo país, Cuba, porque el poder hoy imperante en la isla que simboliza mucho para la lucha contra el capitalismo en el mundo, fue el único en América Latina que triunfo por medio de las armas y se mantuvo, además fue originado en un momento histórico del continente, diferente al que se quiere resaltar.
América Latina, está viviendo hoy el Resurgir de la conciencia política y la victoria de las ideas sobre las armas, dando vigencia al concepto de que: “La Revolución no es únicamente una transformación de las estructuras sociales, de las instituciones del régimen; es además una profunda y radical transformación de los hombres, de su conciencia, costumbres, valores y hábitos, de sus relaciones sociales”[5]. Toda revolución es fruto de condiciones históricas concretas y en el continente ellas están dadas.
Ahora, más que nunca, las teorías políticas del consenso de Washington, se encuentran en crisis, la economía mundial así lo demuestra, esa es la punta del iceberg del desastre de sistema económico mundial. En América Latina los gobiernos paulatinamente le dan la espalda a aquellas teorías y poco a poco van reevaluando y reinventando la socialdemocracia pretendiendo “reformar el capitalismo democráticamente mediante la regulación estatal y la creación de programas y organizaciones patrocinados por el estado para aliviar o quitar las injusticias infligidas por el sistema de mercado”[6]. Socialdemocracia Americana adaptándola al medio, por ejemplo en Bolivia se ha recuperado y nacionalizado sus valiosos recursos naturales y se la ha dado mayor protagonismo a los miles de indígenas que por siempre fueron maltratados por una minoría.
Esperemos que todos estos procesos sociales se sigan solidificando, que mas países se sigan sumando a este “bloque” diferente, que esta etapa histórica sea larga y sea un escalón para algo superior que alcanzar en la escala de organización socio-estatal, para que el día que los políticos tradicionales de América desarrollen su nueva estrategia para sostenerse en el poder, los encuentre prestos a aguantar y a defender lo conquistado, porque si hay algo que reconocer, es la sagacidad de aquellos políticos, una clase camaleónica y sin escrúpulos.
[1] FUKUYAMA Francis; El fin de la historia y el último hombre; Traducido por P. Elías; Edit. Planeta, 1992.
[2] “CRITICAS A DANIEL ORTEGA REFLEJAN LA REALDIAD DE NICARAGUA”; en http://bondomo.lacoctelera.net/post/2008/10/29/criticas-daniel-ortega-reflejan-realdiad-nicaragua; 29 Octubre 2008.
[3] Ob.cit.
[4] Ob.cit.
[5] LÖWY, Michael; El pensamiento del Che Guevara; edición 13, edit. Siglo XXI, 1985, pág. 24.
[6] VIÑAS, David; Contrapunto político en América Latina: Siglo XX; edic. Instituto de Capacitación Política, 1982
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